2018 CIUDAD DE MÉXICO TO TORONTO AND BACK. THE STORY ENDS.


Debí haber llegado al DF anocheciendo como estaba previsto, sin embargo, me terminé deteniéndome en Querétaro a pasar la noche. Acompañando y acompañado de otros viajeros, de Harley, que retornaban del evento de Sturgis . El por qué de la decisión sobrevenida lo contaré más adelante.

No suelo recrearme en el paisaje, ni en la ruta, una vez cruzo la frontera hacia Mexico. Así ha sido siempre que vuelvo de algún viaje fuera del país donde resido. Toda vez cruzo la frontera de vuelta, doy por concluido mentalmente el viaje. En ese instante de traspaso entre países ya solo me alumbra una idea. El viaje ha finalizado. Se trata de ese instante ya de recorrer, al mejor ritmo y en el menor tiempo, los kilómetros que restan; los que separan ese punto limítrofe, del otro punto geográfico relevante. Donde vivo. Donde toda aventura inicia y concluye.

Esta vez hice todo un esfuerzo que resultó edificante y consistió en observar el entorno natural que me rodea a lo largo y ancho del camino como he estado haciendo en todo el viaje. Redescubrir paisajes autóctonos con una identidad propia bien definida. Las extensiones de cactáceas que siempre, por ejemplo, me han parecido realmente bellas y que solo en este país he encontrado. Disfrutar de los tramos sinuosos que en algún momento se han presentado.
El clima benigno con cierto acompañamiento de Eolo, fiel siempre a mi lado de forma esporádica o frecuente, más intenso o no, pero siempre ahí, ayudó bastante a hacer de este tramo final, uno realmente cómodo.

La temperatura por tanto mucho más fresca. Atrás quedaron los 40 y más Celsius que han acompañado en el sur de USA mi rodada diurna en gran parte del tiempo. Ahora seguro a mi llegada todo será más frío, y no hablo exclusivamente de temperatura.

Mis amigas fieles compañeras de viaje esta vez permanentes a lo largo de todos y cada uno  de estos 14 maravillosos días transcurridos, se dejaron ver con suma intensidad y estruendo. María tormentas no cejaba en su empeño de mostrar todo su poderío. Destellos a diestro y siniestro. Relámpagos de gran estruendo y un despliegue de luminotecnia asombroso. Incesante. Apabullante me atrevería decir incluso. A lo lejos en el horizonte mostraba su lado más oscuro esperando mi llegada. Como amenazante. Rayos y centellas iluminaban los cielos haciendo temblar el suelo con inusitada rabia. Estelas de luz surcaban las nubes hasta el suelo por instantes de modo violento para, tras su paso, devolver la oscuridad al lugar que había tomado. Por su lado la dama del agua, que estuvo ausente, hibernada como inexistente. Alejada de todo y de todos, cual diosa celta Deva que todo lo alimenta,  despertó. Y lo hizo con furia y con una inesperada fuerza emprendiò una batalla sin límites con María tormentas hasta arrebatarle su espacio y dominar el tiempo.  Descarga, tras descarga inundaba hasta el aire. Y de fondo, tras las cortinas de agua, solo  quedaba un cielo ennegrecido del que la dama del agua se había apoderado. Suyo en exclusiva. Así     descargó contundentemente toda su energía, mostrando su poderío, su deseo de ser ella la única y verdadera protagonista. Regándolo todo de forma incesante. De forma intensa o muy fuerte por momentos. Sin descanso.  Para ese momento las nubes eran toda una que soltaba con virulencia agua a raudales. ¿Qué te pasa dama del agua que en lugar de darme paz en tu compañía como hacías, sin perder tu carácter, decides ahora mostrarte tan enfurecida? ¿o se trata de un llanto incontenible, sostenido, desgarrador por el fin del viaje?.


Como iba diciendo, atrás quedaron las rectas inacabables de algunos tramos. Ratos en los que la mente vuela lejos, los ojos se clavan en el horizonte inalcanzable. Y uno siente el arrullo del sonido del Panzer cortando el aire. Y algo me sorprende de pronto y me saca del aturdimiento, de la monotonía de esos momentos. Una pareja, a la que acompañé un rato, ante las cuales no pude evitar alegrarme al verlos.  Y fue recíproco por el saludo que me brindaron ellos. Son de Costa Rica como reza su placa de matrícula y vienen de Canadá retornando a casa. Siempre me alegra ver extranjeros como yo, viajando. Me hace sentirme acompañado. Me hace, aun siendo distinto, tomar cierto sentido de pertenencia. De grupo. Sin invadirnos los espacios. Con nuestras dosis de protagonismo individual y el compartido. Siente uno que no es tan raro dentro de su peculiaridad. Imagino que, para ellos, tres cuartos de lo mismo. Como cuando te cruzas en una autopista con otra moto de frente y el tiempo parece que se detiene por unos instantes al cruzar las miradas de ambos. Que en realidad solo miras y te miras, giras incluso la cabeza enfrenando la cara buscando la suya, la del otro que, como tú, viaja.


Ya llegando a Querétaro en ese mar y estruendo unido al malísimo asfalto, hoyos etc me encuentro con otros viajeros. Charlamos de nuestros cacharros y viajes en una gasolinera a cubierto del aguacero fruto del llanto, el enfado o ambos de la dama del agua.
Nos quedamos visto el clima como está y como se presenta la entrada a México.  Todos imaginamos la entrada hacia el periférico, atascado de coches, diluviando y las posibles tapas de alcantarilla desaparecidas entre otros. YY así fue como acabamos en un hotel cercano cenando y charlando juntos. Esos ratos en que el cansancio te vence y la animada charla y el estar a gusto invitan a seguir la noche viendo llover a cubierto. Las anécdotas se suceden. Las de este y de otros viajes. Que sin en Sturgis que si en Milwaukee. Que la 129 o la BPR. Como un reencuentro de viejos amigos que hace tiempo que no se ven. Hoy en la mañana tras otro rato de buena conversación, tras el desayuno, la despedida. Contentos del encuentro, tristes por decirse adiós. Pareciera hubiéramos hecho todo el camino juntos. Quedamos emplazados a rodar a algún lado.
De nuevo en la ruta. Ritmo regular solo alterado por ese andar impertinente y obstinado de los conductores. Es la forma autóctona de estorbarse unos a otros. De no respetar los carriles ni las distancias. Ese andar malhumorado, atropellado que no conduce a ninguna parte.

Atrás quedó María que se mostró suave en la mañana hasta desparecer con un leve adiós. Prometo regalarte cielos regados de estelas de luz, me dijo. Prometo asombrarme y disfrutar del evento., Le contesto. ¿Dónde está la Dama del agua, lo sabes? Pregunto. El silencio.

¿Dónde estás dama del agua que otrora me acompañaste dándome abrigo con tu frescura y aroma? Con tu esencia de vida en los bosques y pastos. Diste color, matiz, contraste y brillo a tantos paisajes .... Hoy no siento tu presencia, siento tu ausencia tras la furia desatada o el llanto de rabia, quién sabe lo que era. Sin embargo, tu recuerdo me trae sosiego. La paz de las montañas y parques naturales recorridos. De atenuar el sofoco del calor sufrido. De ese cielo que limpiaste para mí, en exclusiva y se regó de estrellas llegando a New Orleans en la noche.  Sentirte tan cerca cuando el cansancio y la noche oscura llegaron. Todavía quedaba un buen trecho. Apareciste de forma inesperada en aquel momento obligando a frenarme y maldije por lo bien que había rodado y el frenazo inoportuno. Apenas unas millas delante en seco el fatal accidente múltiple. Un mundo de luces estruendo y vehículos amontonados. Algún cuerpo fuera del vehículo, inerte, en el suelto bajo el manto de agua ya suave en ese punto. Un horror del que me libraste. Y en último término, en el penúltimo día, fuerzas a que detenga mi ruta y quedarme una noche más... viajando. Para protegerme de quién o de qué...



Culmina el relato y esta magnífica aventura de 10900 kilómetros en 14 días, de los cuales solo dos no he pasado rodando.  Viaje acompañado y realizado con el panzer fiel, sufrido y leal. Mi cacharro que tanta compañía me procura. Que ha venido conmigo de país y país por dónde he residido.


Y como penúltima reflexión dejo que un viaje así, en solitario, de horas y días continuados sobre la moto siempre traen dos componentes fundamentales de exploración: la exterior hacia todos y todo lo que te rodea, lo que se percibe y lo que no. Y la interior. Una mirada introspectiva hacia uno mismo y las sensaciones, emociones, pensamientos que todo lo exterior que acontece unido a lo que uno trae dentro, da como resultado una suerte de caos, de catarsis, una inicial retirada de capas sucesivas vigorizante y maravillosa que culmina tiempo después de terminado el viaje con un nuevo cosmos.

Y concluyo diciendo que para mí solo hay tres cosas a las que no podemos escapar. Tres momentos de la verdad y ante cuyo juicio nos quedamos desnudos, libres y frágiles: la conciencia, el espejo y las horas bajo un casco.


Gracias a la vida.


¿Cuál es el mejor viaje? El que se está haciendo ese momento y, concluido, lo mejor está por venir… 

Mi agradecimiento a todos y cada uno de los que se tomaron la molestia de leerme, de ver los videos totalmente amateurs y acompañarme en este magnífico recorrido de manera remota pero muy presentes todos. También a los que no les gustó lo que vieron, a los que lo manifestaron , porque si bien no llueve a gusto de todos, siempre puedo aprender de ellos.

Y les dejo a Antonio Machado. Unos versos fabulosos que intento tener presente siempre a lo largo de mi vida y los viajes que la nutren.
Cantares

Todo pasa y todo queda,
pero lo nuestro es pasar,
pasar haciendo caminos,
caminos sobre el mar.

Nunca perseguí la gloria,
ni dejar en la memoria
de los hombres mi canción;
yo amo los mundos sutiles,
ingrávidos y gentiles,
como pompas de jabón.

Me gusta verlos pintarse
de sol y grana, volar
bajo el cielo azul, temblar
súbitamente y quebrarse...

Nunca perseguí la gloria.

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.

Al andar se hace camino
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.

Caminante no hay camino
sino estelas en la mar...

Hace algún tiempo en ese lugar
donde hoy los bosques se visten de espinos
se oyó la voz de un poeta gritar
"Caminante no hay camino,
se hace camino al andar..."

Golpe a golpe, verso a verso...

Murió el poeta lejos del hogar.
Le cubre el polvo de un país vecino.
Al alejarse le vieron llorar.
"Caminante no hay camino,
se hace camino al andar..."

Golpe a golpe, verso a verso...

Cuando el jilguero no puede cantar.
Cuando el poeta es un peregrino,
cuando de nada nos sirve rezar.
"Caminante no hay camino,
se hace camino al andar..."

Golpe a golpe, verso a verso.
Antonio Machado

#bmwmotorrad

#damadelagua 
#bmwmotospuntocom 
#vivetuvida 
#MakeALifeRide 
#bmwmas 
#mexicoacanada
 #bmwadventure 
Oddeth G.

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BIENVENIDO

Nunca me había planteado escribir en un blog. Cosa curiosa pues lo llevo haciendo desde hace años en los foros de internet. Incluso me he atrevido con alguna incursión en revistas del motor.

Nada. ¡Hay que tener un blog!.¿Para qué?-dije yo. Pues porque es como mantener un diario de aquello que te interese y que de paso pueda ser de interés a otros.

Y así es como la idea de encuentro físico que mantuvimos en un foro, para que aquellos que lo desearan participaran, cada miércoles, y nos juntáramos para cenar y departir sobre nuestros cacharros, lo he trasladado aquí.

Un lugar abierto, donde todo el mundo pueda participar de lo que más nos gusta aparte de viajar en moto, charlar sobre nuestras experiencias con ellas


Nuestros queridos cacharros que apasionadamente disfrutamos, cuidamos y sobre los que somos capaces de hablar y hablar. Compartir ese viaje que hiciste, como lo viviste. Comentar ese otro que está siempre ahí, pendiente, como lo harás. Vivir incluso la experiencia de viajar leyendo las de otros e imaginando como será el tuyo cuando lo hagas. Porque lo harás. No te quepa la menor duda. Y así, al tran tran, ir describiendo aventuras solo o acompañado, con tu "cacharro". Ese que limpias, al que pones maletas un topcase, que si un escape o un navegador, una parrilla o un xenon, un asiento así o asá. Un manillar alzado o un gran carenado. Con el que te mueves al trabajo o en salidas de día/fin de semana. EL que te lleva de vacaciones. El que disfrutas en cada curva.

En fin inicio aquí un espacio para todos los amantes del turismo, en moto.
Aficionados a la BMW,a la Vespa Y M@S. Las posean o no pero sobre todo. Con afición a charlar de ello.

Un saludo a todos

Dedicado a todos y cada uno de los que han sudado la camiseta para poseer uno de nuestros deliciosos cacharros.En especial a Jimena, fiel compañera durante muchísimos años y que sin ella nunca hubiera pasado de soñar, a tener Nuestros Cacharros

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