RUMBO AL SUR.



He rodado un rato a tu ritmo. Detrás de ti desde que me rebasaste. Vamos muy despacio, pero no para ti. Me pongo en paralelo y te indico que te posiciones a la izquierda. Quiero fotografiarte en marcha aprovechando la cámara que llevo en ese lado.

Sigo tu estela dejando buena distancia. Como siempre. Esa práctica de la distancia de seguridad ya me ha salvado varias veces. En dos, la vida. Y a propósito me acuerdo de que tengo que armar un tema de seguridad vial. Pero eso es para otro momento. Ahora debo centrarme en rodar. Observo cómo vas trazando y a la par, como tú, contemplando el verdor y la frondosidad de alrededor. Vegetación tupida hasta el extremo desde la calzada a la cima. Vamos hilando curvas de diverso grado a ambos lados. Seguimos levemente ascendiendo.  Rodamos y mi mente hace amagos de irse pero no la dejo hasta que …

Una de las últimas conversaciones que tuvimos, viene de golpe a mi cabeza. Mi subconsciente me traiciona y me enfada. Teníamos un trato en el que no habría más veces. El calló y ahora entiendo por qué.

- ¿Me enseñarás a cruisear?
- ¿Me enseñarás tu México, tal cual lo ves?
-Si.

-Aunque deberás ser paciente, ya te dije.
-Me tendrás que esperar. No me gusta la velocidad. A cambio me enseñarás todo lo que tus ojos han visto viajando.

Vuelvo a tu imagen. No te conozco. Nunca hubiera pensado que rodaríamos juntos. Te llevé detrás un buen rato aprovechando la degradación del asfalto y que no ando muy centrado. Preferí andar muy despacio. A Stinger no le molesta aunque prefiere ritmos algo más vivos. Pero está contenta de que hayamos salido de viaje.






































Nos hemos parado a la vez, invadiendo un poco el pasto. No hay arcén y hay que estar vigilantes con los coches y camiones que puedan pasar. Hay pocos pero circulan pegados al pasto los de nuestro carril e invadiendolo los que vienen de frente. Parece como si quisieran echarnos. Son tan incívicos y despectivos con el prójimo en este país conduciendo… . Nos envuelve un precioso paisaje. Del estilo de los que últimamente hemos ido encontrando. Un precioso valle entre montañas bañado por la niebla y las nubes bajas. ¡Qué espectáculo!.

Vienes hacia mi caminando. Te has bajado de la moto. Estás filmando con el teléfono. No eres quien yo espero. Mi mente me juega otra mala pasada. Pero no podrías ser quien pienso. No se espera a quien no existe.

Sabes que hoy viajo solo. Por primera vez en los casi últimos tres meses. Y no me había dado cuenta de que me has sorprendido con tu presencia. En realidad, hoy, es tu ausencia lo que traigo presente. Y ahora si me acuerdo de lo último que alcancé a decirte

- Te echo de menos.

Como respuesta... el silencio.
Nunca he sabido interpretar tus silencios. Y sin embargo tienen tanto que decir que podría, de entenderlos, escribir un libro sobre lo que cuentan. Sólo ha habido uno, el de aquel día en que me sorprendiste al teléfono, que comprendí perfectamente a qué obedecía. Y créeme que me dolió tanto como a tí.

Hablaba con Paula de trabajo al teléfono. De los temas que traemos -no sé qué haría sin ella en estos últimos tiempos. En realidad, siempre, pero de un tiempo a esta parte, sobre todo agradezco su esfuerzo y apoyo desinteresados- Una gran persona y una excelente profesional. Y acabando la reunión cambiamos a otros temas mientras voy caminando.

-Me gustó mucho el último texto que has publicado.
-¿Cuál? Ya sabes que dejo programas las publicaciones en Blogger y luego a veces no me acuerdo cuando iban a salir o cuando salen.
- Pero la de la red…
- Ah. Sí esa la dejé en borrador y luego solo la activé con el link del blog.
- Pues me gustó mucho el enfoque. Y bueno… ¿al fin, no?
-Gracias. Sí me decidí finalmente el viernes en la mañana. Después de nuestro punto de control. Ves que llevaba unos días, desde el otro fin, dándole vueltas, pero sabes que cuando tomo la decisión, allá voy. Me la compré.

He salido airoso o eso creo. He omitido el tema al que te referías. Prefiero no hablar aunque me encantaría contarte. Conoces parte del trasfondo de los relatos. Cómo armo los personajes más o menos, el trasfondo de algunas historias, aunque sean eso, relatos. Desconoces  las palabras clave que en algunos llevan en el título, firma o en el propio texto.

-¿viste las respuestas al post? No ¿verdad?
-¿comemos? -Cambias el tema antes de darme tiempo a contestar.
-Llego en diez, estoy aparcando en la plaza. Te veo arriba en el fast food. ¿español? ¿No te apetece un jamón?
-Ok. Acierto a decir. Nada más.

No sé que tramas o qué has visto, ni dónde. Te conozco algo aunque tú a mí más. Siempre que hay un tema escabroso buscas un lugar que nos plazca para abordarlo. Generalmente un café agradable donde conversar más que reunirnos. Son mucho años trabajando juntos día con día, cenas, comida y alguna confidencia personal .

-Hola
-Hola
Beso y abrazo como es costumbre
-¿Vamos? Mira no hay gente. ¿Cómo estás? He tenido que llevar a mis hijos al cole. Mi marido hoy no podía. Tenía a la gente esa de la certificación que te conté el otro día. Hay que llamarles, por cierto. A ver si nos sirven para lo nuestro.

Nos sentamos y tras pedir la comida…
-Lo siento. De verdad.
-¿Cómo? Paula, en serio, no sé de qué me hablas.

Comienzas a contarme una historia y yo más confundido. Una especie de parábola como esas que les cuentas a los niños para luego ver si les cuentas la verdad y minimizar el impacto.
-Ya Paula. Vete al grano por favor. Déjame mirar en la red.
-¡Apareció!. Dices alzando la voz y captando toda mi atención.
-¿Quién?
-Bueno, eso creo yo. Pero ya. Mira la red y saca conclusiones tú mismo. Pero ahí está la respuesta a su comportamiento.

Entro en la red, al tema al que te refieres  y voy viendo algunos comentarios.

-Lo siento
-Bueno. No pasa nada. Es mejor así. Aunque estoy un poco sorprendido. En realidad por qué ocultarlo ¿no?.
-Igual es algo que se dió y ahora vuelve, o que no estaba claro. Ya ví el perfil y…
-El de él, te interrumpo.
-Sí. No es como el tuyo en que sólo se ven cacharros o paisajes pero no hay personas. Otra cosa son las fotos pero ahí incluso tu siempre subes solo cacharros, excepcionalmente personas y otras en las que te etiquetaron y ni modo, no tienes forma de borrarlas.
-Pues al final ya sabes cual es mi conclusión y es la de siempre. Palabras vacías. Si acaso con validez del instante y circunstancia específica del tiempo en que se están diciendo. Con caducidad inmediata como en esa película, ¿te acuerdas? La de que este mensaje se autodestruirá después de leerlo. Igual jajaja
-Jajaja
-Además mi diccionario es de otra época,de latitudes muy distintas, donde los códigos eran otros. Aquí me examiné y reprobé. Tal vez no debí presentarme.
-Siempre con tu sarcasmo y la ironía jajaja.  Pero sí debiste presentarte. Claro que sí. Sólo que no tenías toda la información.
-Pero de eso se trata el ir conociéndose ¿no?. En fin, a otra cosa. Alguien se hizo visible en red y fue por algo. No podía saber.

Me traes de vuelta en segundos. Ya estás al lado. Levanto la cabeza y tomas una selfie.

Hola soy Ozziel. Está bonito ¿Verdad?.
Si. Muy chulo la verdad.
Oye ¿has perdido la placa de matrícula o me lo parece a mí.
- La acabo de comprar. No tiene el mes. Estoy con la emplacada. Es la tercera que me compro. Esta ya es de 150cc y puedo viajar algo mas.

Me asombra el brillo en tus ojos cuando relatas tus aventuras. La ilusión con que lo cuentas. Esa espontaneidad y la luminosidad de tu rostro. Algo que hace mucho tiempo no percibo en tantos y tantos motociclistas que se dicen viajeros. Aquí estoy embelesado escuchando tus andanzas y aprendiendo de como las has ido viviendo.

Guanajuato es lo que tengo en mente, pero ya está más lejos. De momento he ido a tal y cual.

Enumeras mil lugares que no ubico. Ni sabría no ya nombrarlos sino posicionarlos en un mapa. Todos alrededor de 200 kms como mucho, del DF y me parece que te has ido a Alaska, Sudáfrica o al Cabo norte. No puedo parar de mirar asombrado todo lo que me dices.

Llevas tienda de campaña
Me gusta acampar y tampoco tengo plata para hoteles.

Me trasladas a los noventa cuando empecé a viajar con mi primera vespa. Una TX200 de cambios en la mano izquierda y dos tiempos. Andaba como demonio. A su paso, claro. Con ella nos movimos a todo lo que encontramos hasta 300 kms como máximo de alrededor de Madrid. Equipado de motociclista con lo que había ido consiguiendo. Bajo presupuesto y muchas ganas jajaja. Aún así fuimos teniendo un equipo muy decente.

Stinger observa y mira la Itálika que tiene delante. A unos metros escasos. Se mueve sobre la lateral. Busca enderezarse y avanzar hasta ella. Ella le responde con el faro de stop y los direccionales. Las miro mientras sigues hablando. Stinger gira el manillar y dirige su faro hacia mí. Subo sobre ella. Pongo mis manos sobre su depósito y me dice: Vamos a viajar con ellos, ¿Verdad?. Un rato. Si. Afirmo. Luego vemos hacia donde seguir.

Me pides tomarte una foto conmigo y creí que ya la habías tomado. Te lo digo y me contestas: -cómo cree. ¿Sin pedirle permiso?.  Me asombra tanta corrección. Soy un tío en moto y nada más. Pienso que debería ser yo el que te la pidiera a ti. Me pides que te acerque mi móvil para tomarme una foto.

-¿Qué años tienes?
-24. Durante la semana no puedo salir a viajar, pero el sábado que libro me lanzo. Un fin de semana duermo fuera y los demás salgo también, pero me regreso a dormir.
-¿Usted ha viajado mucho no?
-Algo más que tú jajaja, pero porque te doblo la edad. Empecé un poco mayor que tú.    
      
Bajo de nuevo. Esta vez a hacerte una foto yo a ti. Con tu moto. Con tu teléfono. Y según la hago mi subconsciente quiere traicionarme. Me traslada unos segundo a otra parte. No le dejo seguir.

Nos damos un abrazo y nos despedimos. Seguiré detrás de ti un rato. Stinger marcará hasta cuándo.

Apenas he hablado y es difícil. He escuchado todas y cada una de las palabras que has dicho. Cómo las decías, de qué hablabas. Me he maravillado de la alegría que transmitías, del contagio de tu entusiasmo. Stinger está contenta de viajar con su nueva amiga. Es viajera, como ella y eso es lo que importa.

Arrancamos y de nuevo lo intenta mi subconsciente. -No, no. te digo. Quiero conservar esta imagen. La del viajero al que acompañamos. No quiero que me lleves a otro lado. No quiero volver a la idea de ti. Ahora viajo solo como hace nueve años. No dejaré que tu idea vuelva a mí. Me cuesta librar esta batalla. No siento tu presencia. Siento tu ausencia. Stinger anda inquieta. Apenas me he dado cuenta. Llevamos un rato con nuestro amigo viajero. Rueda bien. Traza perfecto. Vamos contemplando todo. Stinger vuelve a moverse. ¿qué te pasa amiga mía?. Gira su faro hacia mi. Asiento con la cabeza. Vuelve a su posición. Lanza un destello al frente. El sonido se ha vuelto más ronco. Buen asfalto, curvas sucesivas pone la señal. Ok. Mi fiel Stinger. ¡Vámonos allá!.

Y llegamos a Tuxpan tras un último tramo ya de cuota. De concreto resbaladizo. Rodamos lentos. Casco abierto y chamarra desabrochada casi por entero. No quité el forro y me voy cociendo. El pueblo no tiene nada que ver. Anodino. Seguimos las indicaciones de playa. Un chapuzón será de agradecer.

Allí está. Nos adentramos en la arena. Pura playa. Entran los coches, nosotros también. No hasta la orilla claro. Resbala bastante, no llevamos tacos. Vamos de lado a lado. Amenazas con llevarme al suelo en varias ocasiones. No te gusta nada estar ahí. Protestas moviendo el manillar de lado a lado. Tranquila. Mira el mar. Está lindo. Paramos a hacer una foto y luego bajo una palapa. Dejo todo sobre ti. Me pongo el bañador. Saco la toalla. Todo bajo una red como un bulto. Sé que nos pueden robar, pero…. estamos al fondo de la playa. Casi no hay nadie. Bueno una ducati al lado con todo encima también. Un chico al que pagamos para que se quede sentado al lado vigilando todo.





































El agua está caliente. Nos acordamos del norte de Escocia, con el panzer en agosto de 2009. A 9 grados en la calle. Nublado y la gente, escasa, paseando perros en la orilla con forros polares. Aparcamos en la acera. Lo veo como si lo tuviera delante jajaja. Nos quitamos todo. Traje, forros, casco, guantes. Dejamos todo sobre la moto y a correr hacia el mar. Pies al agua, calambres, una ola y zas. Chapuzón. Se me congeló hasta el alma. ¿Te acuerdas la cara de aquel matrimonio al verme y de cómo su perro se metió al agua con nosotros? Un bonito bóxer jovencito. Apenas si podía nadar y otra cosa no, pero de nadar veníamos entrenados.  Salí. Me sequé de inmediato y hacía menos frío fuera que dentro jajajaja.
Y es que dijimos: un verano sin playa, no es verano. ¡qué recuerdos!

Aquí en Tuxpan es otra cosa. El sol resplandece, pero ya no quema. Hace un calor tremendo, pero tú, Stinger, estás a la sombra. Nadamos un poco y ya. Salgo a secarme. Tengo una botella de agua, ya caliente, en la bolsa sobre depósito. Me ayuda a quitarme la arena. La toalla, de Decathlon es de las absorbentes. Casi no se mojan ni se empapan y te secas en un periquete. De nuevo a vestirme. Me pica todo por la sal, pero estoy más fresco. Buscamos un lugar para comer

Rumbo al hotel. A leer un rato los correos, trastear en la red. Hablar con una amiga a ver como sigue. Chatear, vamos. Yo no hablo. Y escribir ideas y un borrador de viaje que luego completaré.



















Desayunando he decidido que vamos a ir hacia Veracruz, nos desviaremos hacia Xalapa y de ahí hacia dos pueblos que nos recomendaron. Coatepec y Xico creo que se llaman. 

Tal vez pongamos después rumbo a Puebla y en lugar de seguir al DF tomemos rumbo a Morelos Tepoztlán. A echar un café en la tarde y de ahí ya al DF. O el circuito mexiquense en la última caseta para no entrar por la Ignacio Zaragoza que es un asco y peligrosa.

Hemos encontrado una perla en la costera de Poza rica a Veracruz. En ese tramo federal, de bonitos paisajes y firme algo maltrecho. Un lugar maravilloso como pocos. La casita y el pasto junto al mar. Qué placidez. Qué vista. Qué. Todo. ¡Cuánto me gustaría tu R9T junto a la mía aquí! O con las GS hubiera estado bien. Permíteme que omita sus nombres. Tengo que compartirlo en la red. Tienen que verlo. Aunque seguro que han venido mil veces, pero vale tanto la pena llegar hasta aquí. Volveré.
Coatepec es lindo. Sorprende este pueblo tan ordenado, cuidado, aunque tan lleno. Me detengo en un café. Hora de tomar algo y sentarse a observar. Aparco justo a la orilla y me siento. Que ganas de quitarme la chamarra de moto, los guantes. Todo.

Horas mas tarde viendo los nubarrones al otro lado de la autopista. Tras haberme mojado y secado ya una vez. Decido parar donde la otra vez. En ese Starbucks que hay pasado Puebla. En la gasolinera, a la derecha. Paramos ahí con las Cruiser el domingo pasado. Hay una GSA 1200 nuevecita ahí. Aparcamos a lado. Pido mi café de siempre. Ya me lo sé de carrerilla en su lenguaje. ¡tantas veces!. Y me siento fuera a enredar en el teléfono y las redes.
-        


       -Hola París
-Hola. ¡Hombre! ¡Cuánto tiempo! Desde que salimos aquel día con las K16GT ¿no?
-No. Fuimos de viaje a Mazamitla y Barra de Navidad. Llevabas el Panzer y yo la Ducati o ¿o fue antes de las K?. No sé.
-Da igual. ¿Tomas algo?
-Estoy con la familia. Venimos de Córdoba. Vendí la K y tomé esta ADV1200. Voy haciéndole el rodaje.

Me presentas a tu encantadora familia de la que me has hablado algunas veces. De todo el grupo eres de los que mejor entiendo y congenio. Admiro tu capacidad de rodar rápido durante horas. Con tanta precisión y aparente facilidad. A veces me has traído con la lengua fuera, detrás de ti y con el mismo tipo y marca de cacharro.
-Marcho

-Yo me quedo un rato. Tengo que decidir antes de que llueva, hacia dónde ir

Empieza la fiesta. Nubes negras al frente ya en el circuito exterior mexiquense. Creo que se llama así aunque en realidad igual no es este tal sino el que dejé atrás.
Me acabo de secar el traje de agua y no me apetece volvérmelo a poner.
Ruedo un rato hasta secarme por completo. El panorama se está poniendo feo. La zona por al que transito no está para detenerse. Voy a tener que quedarme así. Espero que la cosa no vaya a mayores.

Caen las primeras gotas. Es asfalto, hay poco tránsito y aunque no es muy bueno puedo avanzar a buena velocidad. Al fondo está menos negro y algo más gris. ¡Vamos Stinger pórtate bien!.

Entramos en una cortina de agua que va tomando más y más intensidad. La visibilidad mengua mucho. Me preocupa si nos ven los de atrás. Los coches se pegan mucho. Espero que no tengamos nada que lamentar. Llevo los faros auxiliares encendidos. Quiero que el delante me vea. No acierto mucho a ver dónde va. Ya no es agua lo que cae. Es granizo. Golpea fuerte y estalla contra la pantalla del casco. Algunas gotas entran dentro. Las siento en mis gafas, en mi cara. Ya empieza a haber charcos y Stinger protesta pero aguanta. Las gomas metzeler son buenas para desaguar y mientras no encontremos concreto iremos bien.

Caseta. A pagar. Un rollo. Quita guante, busca monedas. Todo mojado y el de atrás que comienza a pitar. Calma. Calma. Respira. Ya sabemos que es un h d su madre, pero hay que aguantar. Pagamos y salimos con cuidado. No hay control de tracción y el suelo está encharcado y lleno de grasa.

Primer amago, salimos un poco cruzados. Agarras y vamos. Ya no graniza y solo llovizna levemente. En las botas, son cortas, no ha entrado mucha agua todavía, pero los pies ya están mojados del todo.

Vamos a un ritmo constante buscamos desvió Toluca. Ahí está. El firme todavía está bueno para lo que podemos esperar. -Acuérdate, marchas largas y ritmo constante. Suavidad en el acelerador. Trazar fino, fino sin acostar mucho la moto y a seguir.
Hemos entrado en un túnel por el carril izquierdo. A la derecha un tráiler y al salir invade nuestro carril. Menos mal Stinger que tienes un buen punch. Por los pelos hemos pasado y es que se reduce, justo a la salida a un solo carril. Sin señalizar. HdP es lo que me viene a la mente. Pagamos otra vez caseta. 17 pesos esta vez. Sigo mojado, aunque el pantalón no se ha empapado todavía. Llevo los puños calefactables al tope.

Un poco mas y… obras. Nos toca detenernos. El cielo está negro de verdad y los relámpagos iluminan el cielo y retumban constantemente. Empieza de nuevo a llover. Nos agarra parados. Una media hora sintiendo el granizo caer cada vez con mas fuerza. Ya nos movemos por fin. El suelo está lleno de bolitas blancas de diversos tamaños. Pero ahí vamos.  Hay que salir de allí. En cuanto podamos escapar con cuidado por algún carril. Lo logramos, pero no se ve nada. Un mar de agua sobre nosotros. El granizo ha cesado dando paso al diluvio. Ahora sí siento el agua resbalar por donde no debiera estar y de ahí. Si. Hasta los pies. 

No veo un carajo. Solo el warning de los carros que me anteceden. Dejan bastante distancia. Menos mal. La cosa está fea pero no hay alternativa. Tenemos que seguir. Estoy cansado. Empapado completamente ya menos el pecho y la espalda. Cintura hacia abajo como en piscina. Los brazos chorreando igual que los guantes. Mis pies como pez en pecera. El agua casi hasta el buje en algunos tramos y al pasar debajo de los puentes me cae un diluvio extra. Agua marrón por todas partes. Circulamos más o menos constantes a 40 km/h.

Una conversación tuya se reproduce en mi mente.
-        
      - Habla con tu moto
-    - Habla contigo
-    - Y ahora habla conmigo. Tu nueva compañera de viaje

Curiosamente en este punto aún sonrío. En el último peaje me he bajado de la moto a pagar y al abrirme el casco, la señorita de la cabina, mirándome con pena de repente me dice: ¿sonríe? Y contesto claro, al mal tiempo buena cara. Y nos echamos una carcajada. ¿Qué otra cosa me queda? Jajaja.

Y he temblado dos veces que me haya dado cuenta. Tengo escalofríos. Llevo hora y media bajo el agua. Los kilómetros no pasan. Veo Toluca 89. Todavía. Creo.  Tenia que haber parado donde fuera y ponerme un traje de agua. No me quitaría el mojado, pero previene la hipotermia al ir cerrado.

Voy repitiendo mas o menos el estribillo de una canción de las tres o cuatro que desde hace unos meses. Desde que emprendí la vuelta desde Toronto, me acompañan. Todo el rato. Me concentro en conducir y en ese estribillo en el mezclo palabras de él y del resto de la canción. Es de un autor americano, latino, ¿cómo se llama? Soy tan malo con los nombres

Es más fácil llegar al sol que a tu corazón. O algo así.
Te tengo atrapada entre mi piel y mi alma
Y el resto tarareo.

Todo el rato. Todo el rato. Me ayuda a olvidarme de que tengo frío. Tirito y estoy empapado. Voy rodando en un mar de agua que a ratos lo sustituye de nuevo el granizo y me viene alguna ráfaga moderada de viento. Tú. Stinger imperturbable. Me llevarás a casa. No me asusta conducir en estas condiciones. No me agrada en absoluto. Pero el hecho de que el destino sea mi apartamento, en este caso y no un hotel, me ayuda mucho. Voy a llegar con todo en tal estado que estará días para secarse. Las botas. Seguro.
Tarareo la canción. Me lleva a ti, pero hoy. En este momento. No sabes cómo agradezco tu ausencia. No llevarte detrás o delante. Me alegro tanto de que no estés pasando esto…. Es un alivio. Lo reconozco. Podrías estar igual, no lo sé. En cualquier parte rodando en las mismas circunstancias. No podría hacer nada por ti, ni tú por mí tampoco. Así es esto. Somos iguales. Ninguno puede conducir por el otro. Esa es la vida que nos gusta. La pasión que nos une. La …

Te tengo atrapada entre mi piel y mi alma
Y el resto tarareo.

Última caseta antes de Santa Fé. Ya no sé donde tengo más dinero. La chica me pide los tickets que me dieron en la anterior y le entrego un puñado mojado de papeles y le digo que lo siento. Ella me mira con cara de pena pero en verdad lo siento. Pero estoy tan mojado que apenas puedo quitarme y ponerme los guantes. Todo está empapado. Bolsillos, bolsa sobre tanque. Alforjas-no sé mi ropa si habrá aguantado. Ni las herramientas.  Nos han tirado el agua a cubos en algunas zonas. Saltaba del otro carril encima de nosotros. Una mezcla de agua y tierra.

Siempre escampa. Julio. Siempre escampa. Eso y el estribillo me lo repito todo el rato. Y no es el hecho de llover. Estuvimos diez días por Escocia bajo el agua y no nos mojamos ni la mitad. Aquel traje y botas obraban milagros. Es la virulencia con que cae aquí, el mal estado del asfalto, la ausencia de iluminación y cómo circulan los coches, camiones.

Llego a Reforma. Sonrío y doy gracias. Agradezco estar bien. Sigo sonriendo porque me ha gustado el viaje. Todo en su conjunto. Empieza a llover. No me di cuenta que había parado antes. Agradezco, ya en Polanco, el semáforo rojo este en que hemos parado. Stinger está chorreando, pero el calor del motor que sube, me sienta de perlas. ¡Cuánto te lo agradezco, Stinger!

Diez cuadras hasta el apartamento. Poco tráfico y lo agradezco. Son las 20:00. Qué bárbaro llevamos doce horas de viaje. Las últimas dos de aguacero y granizo. Muy pesadas y cansadas.
-        
     - No sabes como me cayó de agua. Pero no me mojé gracias al traje. Y que bueno que iba en esta moto. Iba rezando para que ni hubiera agujeros debajo de cada charco. Imagina caerme, sola, y de noche.
-    -  Lo bueno es que ya estás en tu casa. Una aventura más.

Tuvimos esa conversación hace poco tiempo.

Se abre el garaje, desciendo la rampa con cuidado. Está mojada.
Gracias Stinger. Muchas Gracias por traerme con bien. Qué buen viaje hemos hecho.

Es más fácil llegar al sol que a tu corazón. O algo así.
Te tengo atrapada entre mi piel y mi alma
Y el resto tarareo.
…..

BIENVENIDO

Nunca me había planteado escribir en un blog. Cosa curiosa pues lo llevo haciendo desde hace años en los foros de internet. Incluso me he atrevido con alguna incursión en revistas del motor.

Nada. ¡Hay que tener un blog!.¿Para qué?-dije yo. Pues porque es como mantener un diario de aquello que te interese y que de paso pueda ser de interés a otros.

Y así es como la idea de encuentro físico que mantuvimos en un foro, para que aquellos que lo desearan participaran, cada miércoles, y nos juntáramos para cenar y departir sobre nuestros cacharros, lo he trasladado aquí.

Un lugar abierto, donde todo el mundo pueda participar de lo que más nos gusta aparte de viajar en moto, charlar sobre nuestras experiencias con ellas


Nuestros queridos cacharros que apasionadamente disfrutamos, cuidamos y sobre los que somos capaces de hablar y hablar. Compartir ese viaje que hiciste, como lo viviste. Comentar ese otro que está siempre ahí, pendiente, como lo harás. Vivir incluso la experiencia de viajar leyendo las de otros e imaginando como será el tuyo cuando lo hagas. Porque lo harás. No te quepa la menor duda. Y así, al tran tran, ir describiendo aventuras solo o acompañado, con tu "cacharro". Ese que limpias, al que pones maletas un topcase, que si un escape o un navegador, una parrilla o un xenon, un asiento así o asá. Un manillar alzado o un gran carenado. Con el que te mueves al trabajo o en salidas de día/fin de semana. EL que te lleva de vacaciones. El que disfrutas en cada curva.

En fin inicio aquí un espacio para todos los amantes del turismo, en moto.
Aficionados a la BMW,a la Vespa Y M@S. Las posean o no pero sobre todo. Con afición a charlar de ello.

Un saludo a todos

Dedicado a todos y cada uno de los que han sudado la camiseta para poseer uno de nuestros deliciosos cacharros.En especial a Jimena, fiel compañera durante muchísimos años y que sin ella nunca hubiera pasado de soñar, a tener Nuestros Cacharros

MADRID 23MAY...SALIMOS

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Ruta a Tragacete

III K-TREFFEN 2009

IIª K100Treffen

Ruta Maragata 2008

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En Madrid nos Vimos

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