US 129 2018 MEXICO TO TORONTO AND BACK


Te decía que fue en 2014 creo recordar cuando me fué posible y decidí adentrarme más allá en Estados Unidos de lo que lo había hecho el año anterior.  La cuestión que me planteaba era hacia dónde dirigirme. Una sola regla me había impuesto ¿recuerdas?, salir del DF rodando. Y para no perder días ni tentar a la suerte mejor de un tirón, el primer día ya, cruzar la frontera. No es Laredo, en Texas, la ciudad donde uno desearía estar. Al menos para mí. Piensa que total, cruzados a allá, ¿qué más da, rodar un poco más?

Alguien dijo en Facebook, donde todos hablamos desde el conocimiento superior de las cosas, bajo el “anonimato” que otorga un nickname o el avatar o el que no te vean en ese instante, aunque ahora la función directo mitiga el tema. Pero sobre todo, no nos hacemos muy responsables de lo que hacemos. Y su “veracidad” y vigencia duran el instante en que lo publicas. Pues te decía que alguien dijo, ya sabes, el amigo de un amigo de su mejor amiga, que viajar en Estados Unidos no es viajar. Ahí es, nada, la afirmación. ¿Y en qué basaba sus palabras? En que allí no es como aquí en  México. Las carreteras están rotas, hay topes por doquier, agujeros, baches, peraltes y trazados imposibles a lo que añadimos un componente de inseguridad (delincuencia) mayúsculo. Bueno. Yo tanto como decir que rodar allá no es viajar…, no me atrevería a afirmarlo.

Digamos que hay componentes de riesgo distintos, algunos inexistentes al nivel de México, pero nunca me atrevería a tildar que rodar allí no es viajar.  Ya hemos hablado en alguna ocasión, y siempre me lo repites, de cual es mi concepto de viaje. Con el tiempo, desde que vivo en esta región del mundo, mi dosis de aventura en viaje se circunscribe a países menos violentos del que habito.

Así una noche preguntándole cosas a san Google dí  con un nombre que cambiaría mi vida viajera en estos años. Dragon´s tail. Una suerte de carretera que publicita un número asombroso de curvas, en una distancia más que razonable de ruta de montaña. Impecablemente asfaltada según adiviné en los múltiples videos que me vi en YouTube. Con una belleza destacable propia de la zona donde transcurre. Inicia en Tennessee y concluye en North Carolina y viceversa.  Allí debía ir. Acababa de encontrar el lugar donde rodar como lo había hecho en Europa. Montaña, buen asfalto, curvas, quietud, orden… silencio y seguridad. Los ingredientes perfectos, pensé.



Lo mejor llegaría con el tiempo una vez allí,  y lo que descubriría después. Pero eso es harina de otro costal. Te lo contaré en otro momento. Un nuevo mundo de aventuras se abría de pronto ante mí. Con el tiempo se convertiría, como en este viaje ha sido, en un punto casi indispensable de paso imprescindible. Lugares donde llenarse de luz y de color. Allí donde la naturaleza se transforma y nos regala caprichosa paisajes de gran belleza y el hombre…, el hombre decidió trazar con compás, de forma delicada y decidida carreteras que se antoja recorrer infinitamente. Sin más destino que ellas mismas.


¿Te acuerdas de la primera despedida? Aquella en la que no sabíamos como dirigirnos el uno al otro. Dos culturas aparentemente tan parecidas y tan distantes en el fondo. La mía latina, de contacto, de miradas y la tuya de evasivas y de contacto físico inexistente. Pero haber rodado juntos dos días, haber unido nuestros destinos en ese tiempo, las charlas nocturnas buscando entendernos pese al idioma. Las risas cuando uno entendía una cosa y el otro la contraria. Habernos encontrado donde lo hicimos, viajando. Tu estrenando moto recién comprada y ruteando de vuelta a casa. Yo con el viaje más largo en kilómetros seguidos de los que había realizado hasta el momento. Mi segundo en Estados Unidos. Un país que por prejuicios de juventud siempre consideré ajeno a mi mundo y mi vida y. Hoy tan cercano a medida que lo recorro del revés y del derecho.  Allí nos vimos y tras hacerte una foto, tú a mi después, tras departir con otros viajeros que se fueron parando a tomarse la foto y a maravillarse con las visas. Charlamos por separado. Empezamos a charlar juntos cuando se nos dirigían los demás como si fuéramos compañeros de viaje y, paradojas de la vida, lo fuimos en vivo- Hoy lo somos en remoto. Nos seguimos en las redes sociales, en nuestra vida y celebramos algunos acontecimientos como tu reciente toma de nacionalidad americana. Tu quieres que algún día rodemos en Europa y yo ya lo estoy haciendo también en tu país de origen, Canadá. Hasta ya chateo con un amigo tuyo que me ha integrado en un chat gringo en el que me dan tips de viaje y yo sobre lo que he aprendido de motos.

Tras la despedida, en el que iba a ser mi último día en aquella zona tan estupenda, que te había mostrado en parte - la otra la irías descubriendo en los días sucesivos y en todas las veces que, como yo has vuelto-, en aquel tesoro descubierto, me largué a recorrer otro circuito mas alejado del dragón y que me llevaría a matarlo, como le llaman al rodarlo una vez mas,  y seguir la 129 en sentido contrario al deals gap, para luego avanzarla hasta llegar al destino. Una vez allí abordaría esos trazados nuevos descubiertos. En soledad completa lo recorrí de arriba abajo tan serpenteante como era. Impecable, de mayor millaje transcurre cruzando alguna highway y adentrándose en zonas boscosas también. Algunos toboganes de subidas y bajadas que en el caso de uno de ellos lo inmortalicé en una foto que conservo.  A la antigua usanza sin gps. Directo con mapa sobre el depósito. Y qué mapa. Un mapa publicitario sin numeración de carreteras y que apenas dibujaba la silueta de la ruta y pocas indicaciones. Aun hoy no tengo claro si algún trazado no me lo hice en un sentido y en el contrario jajajaja.  Llegué al concluir por una highway a Knoxville (NC) a donde meses después volvería para alquilar una moto y volver a rodar por la zona. Allí en un McDonald por aquello del wifi recuerdo haberte mandado un mensaje de si nos veíamos en la tarde antes de emprender mi camino de vuelta hacia Chattanooga para iniciar la vuelta a casa y tuvimos una cita jajajaja. Una cita en la 28 donde se cruzaba con la 129. Me puse en marcha y llegué sin saberlo antes de la cita. Sentado junto a la moto a unos metros del cruce con la mente llenita de ayer, de hoy y de todos los días que llevaba viajando por esas carreteras y habiendo recorrido muchos tramos de la 129 entre otros. Escuché un motor cortar el aire y apareciste en tu fjr1300 acostada saliendo de una curva. Foto que hoy tienes 😉 .
Sonreímos contentos de vernos. Dos extraños que éramos unidos por una pasión. Y la rodamos entera desde el moonshiner hasta el fin en deals gap y seguimos por la 129 hasta Robbinsville (NC) y allí ya si nos despedimos de verdad. Desde Robbinsville hasta Cerca de Atlanta recorrí la 129 casi en su totalidad para llegar a dormir a Chattanooga para de allí tomar rumbo a “mi casa” New Orleans. Otro lugar de los imprescindibles.

Llegaba de Nola (New Orleans) donde había pasado la noche anterior. Una autopista, la interestatal, que te lleva rumbo a Georgia. El tráfico en ese momento se había despejado pese a que en ningún momento rodé solo. ¿Será que cada año me parece que circulan más rápido? Una Harley Davidson que me adelanta sin acelerar mucho despertándome de la ensoñación en que me había sumido. Se me había quedado grabada la imagen del amanecer en los puentes saliendo en Nola. No recuerdo si entonces ya me acompañabas o no, si te soy sincero. El ruido de escapes de la Harley y el inusitado saludo agitando las manos del o de la acompañante del piloto me sorprendió gratamente. Hubiera jurado que nunca antes los había visto. ¿Me habrán confundido con alguien?, pensé. El caso es que me puse a rodar detrás de ellos y me hicieron avanzar entre los coches como sólo no lo hubiera hecho. Siempre fuera de casa uno es aún más precavido y más allá donde uno no puede prever las consecuencias. Aunque dónde fueres haz lo que vieres, dice la vieja sabiduría popular. Después de un rato de seguirles y de nuevo pensando en mis cosas me día cuenta de que el gps traía como letanía de recalculando, recalculando. La realidad es que en pocas ocasiones lo llevo conectado al caso. Solo en casos de zonas que considero más complicadas o que no he preparado con anterioridad, condiciones de clima duras y/o ciudades entonces sí lo llevo conectado pero la verdad, me he habituado a leerlo sin dejar de mirar por donde ando. Como lo llevo en francés porque en esa lengua tuve el primero y era mi lengua diaria entonces pues hasta me acompaña con buenos recuerdos. Aunque ni estemos allá ni sea el mismo aparato. Algunos lo consideran un esnobismo o una gilipollez de mi parte. La verdad me da igual y con el tiempo menos me importan esos comentarios que nada me aportan. Les adelanté y les dije adiós para dirigirme a la primera salida para tomar una tangencial que me devolviera al camino original. Iba a usar la palabra correcto pero la verdad no sabría decir que hay mas correcto que hacer lo que a uno le viene en gana cuando con sus actos no afecta negativamente a nadie ¿verdad? Rodé algunas millas en solitario tomando desvíos y carreteras mas secundarias. Me incorporé de nuevo al flujo de masas de la autopista en un tramo en el que los bosques empiezan a hacer acto de presencia, aunque la excesiva presencia de vehículos nos recuerda que seguimos en el mundo del bullicio y las ciudades.

Rodar y rodar esquivando el rebufo de los tráiler que circulan al toda velocidad. Al tope de la vía o un poco más. Adelantas uno y te adelanta otro en su empeño de seguir de modo impenitente a su ritmo caiga quien caiga. Y es que muchos en cuanto se despejan un poco circulan como digo yo en modo dummie. Cruise control activado, smartphone en las manos y a darle. Y así conducen mucho allí. Yo en mi mundo con las pupilas abiertas llenándolas de todo lo que observan. Veo y miro. Miro y observo. De todo me anoto algo como cuando le ponemos leyenda a las fotos. Y un shot, otro y otro. Y a la memoria que en algún lugar quedará marcado qué guardamos, de dónde y por qué. Así acabo en las noches de insomnio con miles de imágenes del día pasan en secuencia ante mis ojos. No quiero perder detalle de todo aquello que fui consciente y me sorprenden otras que no recuerdo. 

La aproximación a Atlanta no es difícil si no fuera porque casi siempre me toca en obras y se me antoja demasiada la velocidad a al que ruedan en los cuatro o cinco carriles que llegas a encontrar para cada sentido. No es que vayan del más lento al más veloz. No en absoluto. Es en todos a todo lo que dan y el tráfico lo permite. Policía camuflada de vez en cuando sorprende y manda algún vehículo al arcén para darle el ticket que llaman. Pero ni con esas. Quizá llevando mas tiempo allá o circulando a diario yo hiciera lo mismo. El tráfico es pesado, muy pesado llegando incluso a detenerme en algún momento.  Avisto el cartel de la circunvalación y respiro. Tengo una motivación muy fuerte y positiva que me mantiene ya en alerta todo el tiempo. Que la intensidad con que el Astro Rey se presenta y la posible lluvia que se adivina al fondo, no me importan. Tomo la desviación y dudo por un instante de si será la correcta. Maldigo en un estúpido reflejo del estrés que todavía acumulo y no libero. Estoy en ese punto de viaje, mi tercer día aún, en que hay que racionalizar las cosas y varias veces al día hay que soslayar sucesos que no debiéramos ni contemplar. Pero es que vengo, como se dice, cargadito de manzanas. Traigo estrés de este año llenito hasta la bandera. Avanzo hacia otra intersección para tomar una vía de doble carril para cada sentido donde el tráfico comienza a espaciarse. Un claro síntoma de que estamos en el camino correcto, me digo. Y asiento para mí con la cabeza y el barbuquejo tropieza con el cuello de la chamarra. En ese momento recuerdo que llevo casco. Me hago tanto a él y paso tantas horas con ese equipo que es mi segunda piel haciéndoseme raro cuando me lo quito. Ya estamos cerca unas escasas millas y aparece por primera vez el cartel mágico. Me sobresalta y empieza mi segunda sonrisa del viaje a dibujarse. Tomo la salida indicada a mano derecha y llego a un cruce… allí está el cartel US 129.Respiro hondo según me detengo en el semáforo. Y allí estoy yo mirando alrededor a los de los coches que nada le importa que hace esa especie de astronauta montado en un carrito de helados lleno de stickers, con una placa de matrícula que ni puta idea de donde ha salido. ¿Tu nunca lo ha hecho? Ese mirar alrededor en el que solo te falta abrir tu casco y decirles aquí estoy. Llevo casi tres mil kilómetros en 3 días para llegar hasta aquí.  Pero ¿saben? Ahora empieza lo mejor.  Enciende el semáforo y giro a la izquierda. Arranca formalmente la 129. Aun estamos en un pueblo atravesando calles y mirando por el rabillo del ojo las indicaciones a los lados que pone US129. No te la quieres perder. Saliendo del pueblo comienza la secuencia de los primeros giros leves, todavía con algún coche, pero ya estás ahí. La vas a recorrer entera hasta el Dragón. Solo dejarás por hacer el segundo tramo, el que va más allá. 


Comienza el viaje de hoy. Empiezas a tantear. Vienes anquilosado de la autopista, pero el Panzer que tampoco le gustan sientes que empieza respirar aliviado. Paciente como es también reconoce su elemento. Muda su sonido su cambio duro y pastoso de los calores empieza tornarse más suave. Déjame en quinta o en sexta, bájame si quieres en algún tramo a cuarta si quieres llevarme mas sujeto o si se te antoja, pero llévame en la zona buena de torque (par motor) y te regalaré trazadas y giros a punta de gas, sin freno, danzando por el recorrido. Podrás ir de pié o filmando. Te llevaré a casco abierto para que juntos sintamos la brisa, el frescor del campo, de los bosques cada vez más densos que nos envuelven al paso. Deja que me oxigene me dice. Ahora es mi momento. Quiero tomar ese ritmo constante en el que el acelerador gira suave y en el que levemente cortas gas a la entrada de curvas y a veces ni eso. Rodemos a gusto, dejándonos llevar por la música del bóxer que nos lo hemos ganado. Este año mes has tenido encerrado y me merezco este viajar sintiéndome vivo. Ajeno a todo lo que no es el siguiente giro, subida o bajad. Ese a izquierdas en que nos hemos tumbado a placer o esa enlazada que nos ha salido bordada ¿eh? El uy uy cuando nos hemos cruzado al sheriff de frente. La contención de respiración en que has girado tu faro hacia mí, nos hemos mirado tu cortando gas y yo la respiración y hemos aguantado segundos a ver si no se daba la vuelta. Tragando saliva y tu acelerando para sacarnos de allí en la siguiente curva. Las risas y toses cuando hemos parado a hacernos la foto.
Andamos y andamos bailando a un lado, al otro. Nos sorprende una cerrada, pero benditos frenos y… salir airosos, aunque un poco fuera del trazo. Y qué. ¿Quién no se ha comido alguna? Ha sido poco. Solo hemos pisado una línea saliendo y no venía nadie. Mira. ¡¡¡¡¡¡¡¡Mira!!!!!!!! ¿no es maravilloso? Se cierran las copas de los árboles y allí estamos nosotros entrando directos en un mundo en el que somos conscientes de que somos los invitados. Contenemos todo y pasamos despacio. En pié sobre los estribos con el caso abierto respirando todo y dejando que la vista haga todo. Esa secuencia no se nos va olvidar ¿verdad? Y se nos antoja largo el tramo cuando siento eso que aparecería con mas frecuencia primero en la BRP cuando paramos en el túnel y mas tarde en el viaje de regreso en ocasiones diversas. Esa sensación que sorprende de que no viajas solo y maniobras en algún momento como si realmente fuera cierto y alguien, en su máquina viajara contigo. Pero estamos en la 129 y el bosque da paso a algunas casas. Robbinsville se acerca o mas bien nosotros a ella. Ya no tengo esa sensación. Ha desaparecido tras la alegría con que hemos recorrido los últimos tramos de curvas. Todavía no sé quién eres.

Hora de comer, aunque estemos más cerca de la cena y tú me recuerdas, mi querido panzer, que hay que llenarte el depósito. Llevamos un buen rato con el testigo encendido. Ambas cosas a una. Ya estamos aquí. Lleno tu depósito y limpio tu faro de bichos. No te has dejado ninguno jajajaja. Por qué te hicieron con esa asimetría de faros en que parece que guiñas el pequeño. Te observo mientras vuelvo de pagar en la caja y me acuerdo de la primera vez que vine, aunque fue con otra máquina. Pero me acuerdo de que me pregunté aquella vez como sería traerte. Mi fiel panzer tantos años juntos. Como me dolió dejarte en Madrid unos años. Aunque estaba la regordeta pero no sabía como hacer para traerte. Ni si me quedaría en México. Entonces tenía claro que quería. Tanto por ver y recorrer en Estados Unidos. Ese era el objetivo ¿te acuerdas? Tantos sueños por cumplir a este lado. Y ahí vamos. Poco a poco. Cada año más kilómetros en el mismo espacio de tiempo y para 2019 si que va a estar duro. Ojalá podamos. Te miro y me acuerdo de cuando vinimos ya juntos en el viaje a New York. Ya estamos aquí de nuevo. Respiro y te muevo hasta el McDonald’s de al lado. Reposa tú también mientras como y contesto correos en el móvil o veo que ha pasado en el mundo del día a día mientras tu y yo viajamos. Hemos colgado algún video y fotos. No sabemos todavía si a alguien la interesa esta aventura que hacemos. Miro a través del cristal y veo el pueblo. Que tranquilidad. Alguna moto va llegando a repostar y sigue. Me hablan, pero estoy todavía en mi tercer día. El inglés que traigo tan abandonado me cuesta. Lo poco o mucho que sé en este instante tiene fluidez cero. Tantas horas sin hablar con nadie en ese sentido no ayuda. Además, aunque he vivido tanto en Inglaterra como Francia, allí fueron años e hice una inmersión profunda en su lengua y cultura, en la vida de allí de París. No así en Londres donde fui un extraño desde el primer día al último. Mi reflejo cuando me hablan en cualquier idioma extranjero es responder en francés.

Vamos a buscar el hotel hay una amiga que nos acompañará todo el viaje y que está apareciendo en la anochecida y que mucho me temo nos va a imponer su presencia y aun no sé si de forma violenta. María. María tormentas se acerca. Acecha. Como perro que acerca su hocico ante la nueva presencia.
Ya estamos aquí. Nos hemos echado la 129. Hemos ido al Tappoco y hasta la presa cerca del Dragón. Como a marcar territorio. Ese tramo desde Robbinsville al Dragon es de los mas bellos de la US129. El que más diría yo. De una belleza plástica singular. Un gran espectáculo con la montaña a la derecha y el río a la izquierda. Una danza única con el suelo emanando húmeda en forma de vapor, el orvallo cayendo y el sol poniéndose por momentos. Plana y sinuosa sin abandonar los lindes de montaña, pasto y rio nos llevan hasta la presa. Estamos de suerte. Somos muy afortunados. La haremos de ida y de vuelta con la noche recién caída, los faros a tope encendidos y todo iluminado mientras María Tormentas devora la luna y la esconde de nuestra presencia. Todavía la presencia es hostil recíprocamente. 


Cubrimos los últimos tramos y una canción de  John Denver viene a mi mente. Comienzo a tararear. Hace tanto tiempo que no la escucho que me sorprende. El Panzer rueda ligero y la música suena fuera del casco. Aún no te conozco. No te siento presente. 

La música me acompañará todo el viaje. Apenas cuatro canciones y la que compramos en aquella tienda.

ANNIE´S SONG

You fill up my senses
Like a night in the forest
Like the mountains in springtime
Like a walk in the rain
Like a storm in the desert
Like a sleepy blue ocean
You fill up my senses
Come fill me again

Come let me love you
Let me give my life to you
Let me drown in your laughter
Let me die in your arms
Let me lay down beside you
Let me always be with you
Come let me love you
Come love me again

Let me give my life to you
Come let me love you
Come love me again

You fill up my senses
Like a night in the forest
Like the mountains in springtime
Like a walk in the rain
Like a storm in the desert
Like a sleepy blue ocean
You fill up my senses
Come fill me again

JON DENVER

Gracias a todos los que me leen. A los que les gusta y a los que no. Porque de todos se aprende.
Gracias a todos los que me han acompañado en este viaje, en Facebook principalmente. Aquellos que como devotos esperaban algún comentario o video. Seguían la historia pendiente de cómo sería el próximo capítulo.
Gracias a la vida que tras un año que esta siendo duro y castigado me ha permitido viajar de nuevo.
A BMW Lerma Motor, en México por darle mantenimiento al Panzer aunque éste los mire raro.

#bmwmotorrad #bmwmotospuntocom #bmwmas #MakeALifeRide
#vivelavida #bmwadventure #gsadventure Odette G Cinta #bmwgs
#damadelagua



THE STORY ENDS. 2018 CIUDAD DE MÉXICO TO TORONTO AND BACK.


Debí haber llegado al DF anocheciendo como estaba previsto, sin embargo, me terminé deteniéndome en Querétaro a pasar la noche. Acompañando y acompañado de otros viajeros, de Harley, que retornaban del evento de Sturgis . El por qué de la decisión sobrevenida lo contaré más adelante.

No suelo recrearme en el paisaje, ni en la ruta, una vez cruzo la frontera hacia Mexico. Así ha sido siempre que vuelvo de algún viaje fuera del país donde resido. Toda vez cruzo la frontera de vuelta, doy por concluido mentalmente el viaje. En ese instante de traspaso entre países ya solo me alumbra una idea. El viaje ha finalizado. Se trata de ese instante ya de recorrer, al mejor ritmo y en el menor tiempo, los kilómetros que restan; los que separan ese punto limítrofe, del otro punto geográfico relevante. Donde vivo. Donde toda aventura inicia y concluye.

Esta vez hice todo un esfuerzo que resultó edificante y consistió en observar el entorno natural que me rodea a lo largo y ancho del camino como he estado haciendo en todo el viaje. Redescubrir paisajes autóctonos con una identidad propia bien definida. Las extensiones de cactáceas que siempre, por ejemplo, me han parecido realmente bellas y que solo en este país he encontrado. Disfrutar de los tramos sinuosos que en algún momento se han presentado.
El clima benigno con cierto acompañamiento de Eolo, fiel siempre a mi lado de forma esporádica o frecuente, más intenso o no, pero siempre ahí, ayudó bastante a hacer de este tramo final, uno realmente cómodo.

La temperatura por tanto mucho más fresca. Atrás quedaron los 40 y más Celsius que han acompañado en el sur de USA mi rodada diurna en gran parte del tiempo. Ahora seguro a mi llegada todo será más frío, y no hablo exclusivamente de temperatura.

Mis amigas fieles compañeras de viaje esta vez permanentes a lo largo de todos y cada uno  de estos 14 maravillosos días transcurridos, se dejaron ver con suma intensidad y estruendo. María tormentas no cejaba en su empeño de mostrar todo su poderío. Destellos a diestro y siniestro. Relámpagos de gran estruendo y un despliegue de luminotecnia asombroso. Incesante. Apabullante me atrevería decir incluso. A lo lejos en el horizonte mostraba su lado más oscuro esperando mi llegada. Como amenazante. Rayos y centellas iluminaban los cielos haciendo temblar el suelo con inusitada rabia. Estelas de luz surcaban las nubes hasta el suelo por instantes de modo violento para, tras su paso, devolver la oscuridad al lugar que había tomado. Por su lado la dama del agua, que estuvo ausente, hibernada como inexistente. Alejada de todo y de todos, cual diosa celta Deva que todo lo alimenta,  despertó. Y lo hizo con furia y con una inesperada fuerza emprendiò una batalla sin límites con María tormentas hasta arrebatarle su espacio y dominar el tiempo.  Descarga, tras descarga inundaba hasta el aire. Y de fondo, tras las cortinas de agua, solo  quedaba un cielo ennegrecido del que la dama del agua se había apoderado. Suyo en exclusiva. Así     descargó contundentemente toda su energía, mostrando su poderío, su deseo de ser ella la única y verdadera protagonista. Regándolo todo de forma incesante. De forma intensa o muy fuerte por momentos. Sin descanso.  Para ese momento las nubes eran toda una que soltaba con virulencia agua a raudales. ¿Qué te pasa dama del agua que en lugar de darme paz en tu compañía como hacías, sin perder tu carácter, decides ahora mostrarte tan enfurecida? ¿o se trata de un llanto incontenible, sostenido, desgarrador por el fin del viaje?.


Como iba diciendo, atrás quedaron las rectas inacabables de algunos tramos. Ratos en los que la mente vuela lejos, los ojos se clavan en el horizonte inalcanzable. Y uno siente el arrullo del sonido del Panzer cortando el aire. Y algo me sorprende de pronto y me saca del aturdimiento, de la monotonía de esos momentos. Una pareja, a la que acompañé un rato, ante las cuales no pude evitar alegrarme al verlos.  Y fue recíproco por el saludo que me brindaron ellos. Son de Costa Rica como reza su placa de matrícula y vienen de Canadá retornando a casa. Siempre me alegra ver extranjeros como yo, viajando. Me hace sentirme acompañado. Me hace, aun siendo distinto, tomar cierto sentido de pertenencia. De grupo. Sin invadirnos los espacios. Con nuestras dosis de protagonismo individual y el compartido. Siente uno que no es tan raro dentro de su peculiaridad. Imagino que, para ellos, tres cuartos de lo mismo. Como cuando te cruzas en una autopista con otra moto de frente y el tiempo parece que se detiene por unos instantes al cruzar las miradas de ambos. Que en realidad solo miras y te miras, giras incluso la cabeza enfrenando la cara buscando la suya, la del otro que, como tú, viaja.


Ya llegando a Querétaro en ese mar y estruendo unido al malísimo asfalto, hoyos etc me encuentro con otros viajeros. Charlamos de nuestros cacharros y viajes en una gasolinera a cubierto del aguacero fruto del llanto, el enfado o ambos de la dama del agua.
Nos quedamos visto el clima como está y como se presenta la entrada a México.  Todos imaginamos la entrada hacia el periférico, atascado de coches, diluviando y las posibles tapas de alcantarilla desaparecidas entre otros. YY así fue como acabamos en un hotel cercano cenando y charlando juntos. Esos ratos en que el cansancio te vence y la animada charla y el estar a gusto invitan a seguir la noche viendo llover a cubierto. Las anécdotas se suceden. Las de este y de otros viajes. Que sin en Sturgis que si en Milwaukee. Que la 129 o la BPR. Como un reencuentro de viejos amigos que hace tiempo que no se ven. Hoy en la mañana tras otro rato de buena conversación, tras el desayuno, la despedida. Contentos del encuentro, tristes por decirse adiós. Pareciera hubiéramos hecho todo el camino juntos. Quedamos emplazados a rodar a algún lado.
De nuevo en la ruta. Ritmo regular solo alterado por ese andar impertinente y obstinado de los conductores. Es la forma autóctona de estorbarse unos a otros. De no respetar los carriles ni las distancias. Ese andar malhumorado, atropellado que no conduce a ninguna parte.

Atrás quedó María que se mostró suave en la mañana hasta desparecer con un leve adiós. Prometo regalarte cielos regados de estelas de luz, me dijo. Prometo asombrarme y disfrutar del evento., Le contesto. ¿Dónde está la Dama del agua, lo sabes? Pregunto. El silencio.

¿Dónde estás dama del agua que otrora me acompañaste dándome abrigo con tu frescura y aroma? Con tu esencia de vida en los bosques y pastos. Diste color, matiz, contraste y brillo a tantos paisajes .... Hoy no siento tu presencia, siento tu ausencia tras la furia desatada o el llanto de rabia, quién sabe lo que era. Sin embargo, tu recuerdo me trae sosiego. La paz de las montañas y parques naturales recorridos. De atenuar el sofoco del calor sufrido. De ese cielo que limpiaste para mí, en exclusiva y se regó de estrellas llegando a New Orleans en la noche.  Sentirte tan cerca cuando el cansancio y la noche oscura llegaron. Todavía quedaba un buen trecho. Apareciste de forma inesperada en aquel momento obligando a frenarme y maldije por lo bien que había rodado y el frenazo inoportuno. Apenas unas millas delante en seco el fatal accidente múltiple. Un mundo de luces estruendo y vehículos amontonados. Algún cuerpo fuera del vehículo, inerte, en el suelto bajo el manto de agua ya suave en ese punto. Un horror del que me libraste. Y en último término, en el penúltimo día, fuerzas a que detenga mi ruta y quedarme una noche más... viajando. Para protegerme de quién o de qué...



Culmina el relato y esta magnífica aventura de 10900 kilómetros en 14 días, de los cuales solo dos no he pasado rodando.  Viaje acompañado y realizado con el panzer fiel, sufrido y leal. Mi cacharro que tanta compañía me procura. Que ha venido conmigo de país y país por dónde he residido.


Y como penúltima reflexión dejo que un viaje así, en solitario, de horas y días continuados sobre la moto siempre traen dos componentes fundamentales de exploración: la exterior hacia todos y todo lo que te rodea, lo que se percibe y lo que no. Y la interior. Una mirada introspectiva hacia uno mismo y las sensaciones, emociones, pensamientos que todo lo exterior que acontece unido a lo que uno trae dentro, da como resultado una suerte de caos, de catarsis, una inicial retirada de capas sucesivas vigorizante y maravillosa que culmina tiempo después de terminado el viaje con un nuevo cosmos.

Y concluyo diciendo que para mí solo hay tres cosas a las que no podemos escapar. Tres momentos de la verdad y ante cuyo juicio nos quedamos desnudos, libres y frágiles: la conciencia, el espejo y las horas bajo un casco.


Gracias a la vida.


¿Cuál es el mejor viaje? El que se está haciendo ese momento y, concluido, lo mejor está por venir… 

Mi agradecimiento a todos y cada uno de los que se tomaron la molestia de leerme, de ver los videos totalmente amateurs y acompañarme en este magnífico recorrido de manera remota pero muy presentes todos. También a los que no les gustó lo que vieron, a los que lo manifestaron , porque si bien no llueve a gusto de todos, siempre puedo aprender de ellos.

Y les dejo a Antonio Machado. Unos versos fabulosos que intento tener presente siempre a lo largo de mi vida y los viajes que la nutren.
Cantares
Todo pasa y todo queda,
pero lo nuestro es pasar,
pasar haciendo caminos,
caminos sobre el mar.

Nunca perseguí la gloria,
ni dejar en la memoria
de los hombres mi canción;
yo amo los mundos sutiles,
ingrávidos y gentiles,
como pompas de jabón.

Me gusta verlos pintarse
de sol y grana, volar
bajo el cielo azul, temblar
súbitamente y quebrarse...

Nunca perseguí la gloria.

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.

Al andar se hace camino
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.

Caminante no hay camino
sino estelas en la mar...

Hace algún tiempo en ese lugar
donde hoy los bosques se visten de espinos
se oyó la voz de un poeta gritar
"Caminante no hay camino,
se hace camino al andar..."

Golpe a golpe, verso a verso...

Murió el poeta lejos del hogar.
Le cubre el polvo de un país vecino.
Al alejarse le vieron llorar.
"Caminante no hay camino,
se hace camino al andar..."

Golpe a golpe, verso a verso...

Cuando el jilguero no puede cantar.
Cuando el poeta es un peregrino,
cuando de nada nos sirve rezar.
"Caminante no hay camino,
se hace camino al andar..."

Golpe a golpe, verso a verso.
Antonio Machado

#bmwmotorrad
#damadelagua 
#bmwmotospuntocom 
#vivetuvida 
#MakeALifeRide 
#bmwmas 
#mexicoacanada
 #bmwadventure 
Odette G.Cinta Maya

2018 CIUDAD DE MÉXICO a TORONTO and BACK. EL INICIO


El año 2018 no está siendo como estaba planeado, veníamos de un fin de 2017 complicado. Los fenómenos naturales que impactaron en México y los que ya en verano a igual que mi viaje a Canadá truncaron incluso la vida de muchos norteamericanos del sur de Estados Unidos y otros perdieron viviendas y su modo de vida tal cual lo conocían. Así entre huracanes y temblores más asuntos personales algo se quedó pendiente.
 
Este año pasase lo que pasase me propuse volver a realizar un viaje de larga duración similar al Ciudad de México o Distrito Federal como se llamaba entonces hasta New York. ¿Te imaginas lo que sería entrar con el Panzer en New York? Bárbaro es lo más comedido que se me ocurre. Prácticamente 10000 kilómetros fueron en aquella ocasión. Y el panzer entro en New York y en Wall Street.  
 
 Así en 2018 por qué no retomar la idea y el plan original, con alguna variación tal vez, que tuve en 2017 de unir la Ciudad de México con Toronto. Volvía a moverme en un escenario similar en kilometraje además de contar con prácticamente los mismos días, en número, para llevarlo a cabo.

Toronto si bien no tenía un antojo especial por emplear más de dos días en visitarla -si necesito mas o verla en profundidad, vivir sus calles y rincones, puedo ir en avión-. Obedecía a más a un saludo a la ciudad porque había por ahí un plan compartido, basado en una posibilidad, de trasladar a ratos mi vida allí de modo temporal y según avanzó este año tomaba forma la posibilidad de que fuera ya para 2019 quizá mi residencia. Hubiera preferido Vancouver dado el clima tan riguroso de Toronto. El caso es que las circunstancias que me hubieran llevado a decidir, no se dieron y al final mi vida personal también sufrió cambios sustanciales que ya en ninguna forma harían posible se diera la situación.


 
Quedó pues el viaje en vuelo. Seguía con el run run en la cabeza de viaje largo y la idea de unir capitales como avanzadilla a un posible Ciudad de México-Alaska que ya parece lo hace todo el mundo ja ja ja ja. Barajé por tanto de nuevo la idea de Vancouver. Ciudad que me gusta mucho, que disfruté y cuyos alrededores me quedé con ganas de recorrer. En especial la 101 que ya sea desde San Diego a Vancouver o a la inversa, me llaman poderosamente la atención. Seguí dándole vueltas algún tiempo a esa idea. No me seduce nada atravesar México hasta Tijuana. Tampoco esa frontera es la ideal por múltiples razones. Alquilar una moto en San Diego y rodar hasta arriba era también una opción posible.

Tiempo después en el garaje con el panzer fue como si éste me recriminara lo poco que lo he sacado de paseo, mas allá de salidas de mantenimiento a los alrededores del DF y el apoyo cuando el terremoto, la verdad es que ha pasado el año parado. No es un vehículo en el que me prodigue mucho por Mex.  Estaba decidido. Volveríamos al objetivo primigenio de llegar a Canadá y a Toronto en particular. Veríamos del plan original qué recuperar, qué no o cuales serían los objetivos de rodada diaria y por dónde debería transcurrir.

Definida la idea de destino final y con qué vehículo realizarlo, lo demás ya era fácil. Hay algunos lugares que he recorrido de Estados Unidos que no me cansaría de ir una y otra vez. De hecho, ya sea como destino final la primera vez o yendo a alguna otra parte, el Dragon Tail es uno de esos sitios que se me antojan para rodar todo el tiempo. Las 129 a su paso por ahí es realmente un espectáculo de curvas que merece la pena sin duda ninguna. Pero los cinco o seis circuitos de ruta de la zona de Smoky Mountains son también de una belleza reseñable. Es un gusto rodar en moto en esa zona de Tennesse y North Carolina. Lugares para hospedarse los hay casi para todos los bolsillos. Eso ayuda. Quedaba por tanto definido que iría a recorrer la 129 prácticamente completa pero esta vez desde su arranque en Georgia arriba de Atlanta.

Al objetivo mencionado añadiría otro que solamente puedo tildar de espectacular. La Blue Ridge Parkway. Una sucesión de parques naturales que arrancan en North Carolina y concluye en Washington si bien hay un tercer parque que quedaría fuera del recorrido además de no estar considerado ya dentro de la BRP como comúnmente se le conoce.
 
 
 
 
 



La particularidad de esa ruta, para mí, además de su belleza plástica de por donde transcurre (los puntos más altos del este de Estados Unidos), vegetación, vida salvaje, la cinta de asfalto por la que se circula, el bajo tránsito (según la época del año) y el disfrute, paz y tranquilidad que me produce roda ahí. He tenido ocasión en diferentes ocasiones de hacer tramos completos de la misma pero nunca completa de punta a punta. Este viaje iba a tener ese hito casi como el más importante del viaje. La cubriría íntegramente. Me permitiría recorrer desde Little Switzerland el loop 226ª o Diamond´s Back. Sencillamente una carretera de asfalto impecable, trazado sumamente técnico en algún tramo que obliga a mantener la atención a la conducción y que es en resumen una auténtica delicia para los amantes del motociclismo sport, sport viajero y viajero.







Ya tres hitos de viaje definidos : destino final, Toronto, la 129 (con alguna de alrededor como la 28 que es inigualable), la Blue Ridge Parkway completa (incluido el loop 226A) y qué más podríamos añadir?

La ruta 66 quizá sea la ruta más famosa de América en todo el mundo. Films, libros y leyendas aparentemente forjadas en ese camino han hecho de ella uno de los hitos mas codiciados por los motociclistas de todas partes. ¿Rodar la 66 eh? En mi caso ya he recorrido en su totalidad algunos tramos de su recorrido. Me faltan el arranque desde Chicago-Jolliet hasta St Louis y un poquito más allá, el tramo de Amarillo en Texas y desde Gran Canyon a las Vegas y Los Angeles. Decidido. A los hitos de este viaje añadiríamos uno más: el inicio de la 66 hasta St Louis. Qué más, ¿qué más podríamos incluir para redondear el tema? La 61. La ruta del blues, una ruta que salvo algún cachito no tiene más interés, y ahí la gracia, ¿que unir por carretera no interestatal St Louis con New Orleans y el paso por Memphis que seguro a nadie le suena verdad? 😉

Por tanto hitos armados, objetivo completo ahora llegaba el trabajo. A dónde por día, alternativas, hoteles (cuales reservar y cuando, dónde dejarlo libre). Comenzaba a tomar cara completa el viaje de 2018. De la Ciudad de México a Toronto and back tomando los caminos definidos. Mapas físicos, mapas electrónicos, el software del gps en la laptop para ir definiendo tramos, waypoints e ir componiendo las rutas que luego pasaríamos al bendito aparato.

Tendríamos entretenimiento para un tiempo hasta completar todo incluyendo la opción de cambiar algunas cosas de último momento.

 
Las fechas. El hombre propone y dios-el trabajo y el clima-disponen. ¿Sabemos de lo que hablamos no? Pues sí. También del presupuesto. Antes definamos un viaje y sus objetivos, antes podemos empezar a juntar los fondos que vamos a requerir, entre los cuales es fundamental contar con calzado nuevo para la moto y su correspondiente servicio teniendo en cuenta, atención, el estado del vehículo actualmente y el que tendrá ya en el viaje sometido al kilometraje diario previsto y el total. Lo que se llama pues una gran parada en aviación. Revisión de todo incluyendo reaprietes varios de tornillería, engrases y ajustes de lo que nunca revisan en las agencias, aunque sus manuales lo indican. ¿Verdad?

REENCUENTROS R NINE T

Vamos cumpliendo años, acumulando tiempo y experiencia. Seguimos descubriendo "mundos" y participando de ellos. Fascinados por mucho de lo que acontece y disgustados por otras cosas. Y en la moto?. Lo mismo. Nuevas tecnologías, desarrollos, productos. Menos durabilidad de componentes? Menor calidad real pesa a la apariencia?. Menor tiempo de desarrollo de producto. Mayores prisas por comercializarlo. Mayor diversidad. Mayor capacidad de elección. 
 


Abrumados a veces por todo lo que nos rodea. Desorientados a poco que no seamos de cabeza fría (y corazón caliente). Firmes frente a la "imposición" del consumo. De tener lo último etc.


Y dentro de este mundo en el que vivimos y sobrevivimos. En el llevamos la vida al tran tran a veces, a fondo en otras. Las menos, gracias, la sobrellevamos... . En medio de todo eso. De nuestras rutinas y de lo que nos saca de ellas. Y a pesar de todo, seguimos dando rienda a una de nuestras pasiones. intensa, viva, perenne, verdad? Sabes bien de lo que hablo. Me entiendes perfectamente. 

Desde que la ví en algún foro de internet y tras haber probado alguna intensa de la competencia, seductora también. De las que tampoco te dejan indiferentes. Supe que podía ocurrir. Y Puse todo el empeño en no mirarla-qué equivocado estaba. Dudé si se comercializaría realmente. Estaba salvado!!!!. 



Paso el tiempo y en una de mis salidas, como tantas otras, me detuve en un concesionario de las afueras del DF. Donde solemos detenernos a incorporar a alguien para iniciar la ruta de sábado. La ví!!!!. Quise evitarla. Me conozco. Ese cosquilleo... . Alguien la mencionó. Ni miré. 


Comenzaron algunos a hablar de ella. Que si no conviene, que si es poco adecuada, que le falta esto que no tiene lo otro... . Qué bonita es!!!! 


Algún tiempo despues. Tras sumarme a los críticos sin mucho convencimiento. Defendiéndome de una atracción inconveniente (según pensaba). Me ví viendo imagenes en internet con toda suerte de vestimentas y desnudeces. Mal camino emprendí sin buscarlo. Mi lado pasional sin duda estaba ganándome la partida.


De vuelta un sábado en ese concesionario la ví de nuevo. Fuera, donde nos paramos frente al cristal. Sentí mi herida en el pecho.  Hacía poco había adquirido un modelo estupendo. Más racional dentro de lo imposible que pensé curaría mi atracción pasional pura irracional por este otro.  Charlamos el dueño del concesionario y yo. Ambos europeos. Lo supo y yo también. Minutos después andaba montado en ella probando una versión que pese a su postura incómoda(o mis años), su desnudez completa (o sencillez), y ser una máquina de pruebas( ya más suelta), terminó de engancharme.


Herido de muerte retorné a casa. Una idea fija me abordaba una y otra vez. Vender una y juntar el dinero para la otra. Qué digo!!! Para ELLA.


ABS, ESP, ESA, PARALEVER, TELELEVER ... qué sé yo qué mas llevan hoy nuestras queridas BMW.


Solo ABS e inyección electrónica lleva mi NINE T. Vuelta a la esencia. Una vez Más BMW, como espero haga Porsche alguna vez, nos devuelve por arte de magia a la esencia del motociclismo en su extrema pureza. 


Horquilla invertida, monobrazo trasero. Dos relojes y nada más. Un tubo de escape doble que con solo oirlo se detiene el mundo. Solidez, acabados premier y sencillez. Simplicidad. Soluciones probadas. El último bóxer de aire. Lista para rodar y rodar a la antigua usanza.


Cómo no iba a entender el concepto. Si venimos de las R80, R90 R100 a las que cambiábamos amortiguadores por aftermarket cuando ya lo hubo. Buscábamos mejorar su comportamiento (bendito monolever) un poco para hacerlas menos hierros. Fiables, duras. Los primeros viajes en ellas. Los sueños, las pasiones. Mirar un mapa y oir el motor girar eran todo uno. Ya no eran las motos más veloces como otrora fueran. Pero sí las más fiables  y leales para ir contigo al fin del mundo. Para acompañar cada aventura. Para vivirlas contigo. Ser parte indispensables de ellas. 


Así mi 90T hoy personalizada para el uso y gusto míos es mi vuelta a la esencia de la moto. Con su confort (mínimo, todo hay que decirlo aunque mejorado por el aftermarket incorporado) y su batalla.


Dulce ronroneo  y genio cuando se le pide. Estabilidad sin peros. Te pide conducirla, hacerla bailar de curva en curva, Aprovechar su par motor (torque) y hacerla girar arriba cuando desees.


Mimala, Dale tiempo a rodarse, a tomar temperatura, calienta gomas y usa todo el recorrido del acelerador y cambio. Su suave embrague. El cambio preciso. Siente la lateralidad del bóxer. Su chasis. Su potencia. La linealidad de  marcha. 


Su alma...


Te veo en el garaje bajo tu funda y adivino tu pensar. Te miro desde atrás. evito aparcarte con el frontal hacia mí. Siento que te dejo y te desairo cuando salgo cada mañana con otra. Pero sabes y conoces tu lugar. Al fondo el entrañable panzer, te observa. La paciencia es una de sus virtudes. Después de todo lo que hemos vivido sabe de su sitio y de convivir. Lo Miras y te calmas. Tu juventud pese al clasicismo de tu diseño. Ser la última en llegar. Hace que quieras ser la única. La primera cada día. Poco a poco aceptas que llegue tu tiempo.


Retiro tu funda. Reviso alforjas, parabrisas, antirrobo y antes de encenderte ya te siento. Inserto la llave y preguntas si esta vez iremos más lejos. si tomaremos más tiempo. No sé aún si reclamas los momentos que no te he dedicado o me ofreces dedicarte por entero durante ese tiempo que pasemos juntos.


Vamos recorriendo millas. Tenemos algunos caminos que ya conocemos. Queremos explorar algunos otros. Empezar a viajar. Es cuestión de tiempo. 


R NINE T. Pasión en estado puro. La esencia, repito, del motociclismo. Numerosas versiones van apareciendo sobre una base común. Esperamos la Urban GS que será otro mito.


R NINE T . Como rezaba el anuncio de Alfa Romeo de hace muchos años : Che Passione!!!!

VIVIR, RODAR


Me fascina la multiculturalidad, el color, el sabor; la luz de cada sitio que veo y al que llego. Unos más, otros menos. Pero de algunos me quedo prendido para siempre.  Es lo que quedará cuando todo acabe. La familia que me trajo al mundo, me crió, me educó…, los amigos, toda la gente que he ido conociendo a lo largo del camino, las carreteras recorridas, los paisajes de toda suerte y naturaleza que quedaron en mis retinas. 

Todo unido al ronroneo de un motor cortando el aire a pleno pulmón sobre el asfalto, sujeto al manillar.

VOLARE OH OH



Hay que estar al día. Frase que nos repetían de pequeños en el colegio y que, ni por asomo, pudimos prever lo útil que iba a resultar su aplicación. Pues no ha dado vueltas la vida, ¿verdad?.

Y en el mundo que nos une, el de andar en moto no nos costaba tanto esfuerzo.  Y en esa línea acumulábamos revistas y más revistas y todo aquello que caía en nuestras manos que nos fuera dando una idea de cómo iba tal o cual modelo, los que iban a venir al mercado, los que no vendrían y hacia dónde se movía el mercado. Decenas de sensaciones que “aprendíamos” a través de las experiencias de otros. De todos aquellos probadores que narraban el comportamiento de uno u otro modelo. Y en esa línea ¿quién no envidiaba convertirse en uno de ellos? . Subir a una, bajar de otra etc.  Y así fuimos educando el gusto y la afición por la práctica del motociclismo en alguna u otra variante..
En mi caso además de entender la moto como un medio de transporte insustituible fui un poco más allá, obviando aspectos hacia los que no me consideré especialmente dotado como la competición de velocidad, enduro, trial etc, orientándolo a una pasión que desde niño tuve la suerte de iniciarla : el viaje, la ruta. Afición que pude cultivar digamos por tradición familiar y que llevé a la moto ya en mi juventud (cuando  pude costearme la primera y siguientes). Andar en ciudad es otra de las variantes que me encantan. Está claro que andar en el tráfico  no es lo más ilusionante pero pensemos en un escenario de ciudad en una primera hora de la mañana, recién limpias las calles y recogida la basura. Imaginemos circular por boulevares o callejear por un caso viejo observando las edificaciones, las plazas, jardines, a los viandantes. Parar en cualquier esquina a tomar un café, leer la prensa o a escribir. Proseguir el camino viendo como toda va tomando vida Preguntarte  de dónde vienen y a dónde van.  ¿Cuál será su ocupación?. Unas fotografías aquí y allá. Interpretar la vida ajena y propia. Sentir la calle.



Y en esas andas un sábado cualquiera cuando bajas al garaje con total disposición a pasar una mañana deambulando por la urbe. Tomándole el pulso antes de que se sature. Buena temperatura, clima cálido y por estar en verano por estos lares (México DF) no lloverá hasta media tarde. En tu cabeza repiquetea un nombre. El de una máquina a la que le traes ganas. Y no sabes si son cosas de la edad en que crece tu afición por máquinas  de aspecto retro con tecnología ciertamente avanzada pero con configuraciones de motor clásicas. Sin estridencias. Soluciones sencillas evolucionadas.  Y he dicho que repiquetea un nombre y en realidad más de uno pese a que alguna no llega a este mercado.

Tengo claro, en esta mañana cual es el modelo con el que quiero rodar. En mi mente la posibilidad de compra del mismo aunque esta vez no para mí sino para mi pareja.  Llego a la agencia y allí está. Todo lo publicado de la misma ya lo leí. Y verla delante… Impacta a primera vista. No sé qué tanto por ella misma. Considero que está muy lograda su estética pero la verdad es que verla con sus hermanas de marca…impone. Claro  está que a mi entender toma vida propia. Tanto como otra de la misma marca que tiene una personalidad fuerte, marcada e inigualable.



Nos pasamos la vida tomando decisiones de una u otra naturaleza. De mayor o de menor dificultad y aquí, una más: Roja o Amarilla. Amarilla fue la elegida. En la configuración disponible. Ahí no hubo posibilidad de alternativa. ABS y control de tracción. Para qué mas. Manillar ancho. Un solo reloj con cuadro con numerosas funciones. Ruedas mixtas de un agarre proverbial como tuve ocasión de comprobar. De peso contenido. Dimensiones adecuadas para un conductor tipo. Quizá para mí, espigado y alto, un poco limitada de espacio pero como no tiene carenado ni aditamento alguno favorece encontrar la forma de acoplarse de cualquier manera. En la simplicidad de su diseño radica su propia belleza a mi juicio. Vale que se trata de una interpretación (muy acertada) de un concepto que existió ya en la marca y que alguna otra lo trae también en su catálogo. Los materiales no son los más caros del mundo al menos en su aspecto. Funcionan correctamente y ya. Algo que ha favorecido el coste contenido. No parece que su desarrollo haya sido muy costoso. El motor y la electrónica ya están implantados en otros modelos de la casa. El chasis de nueva factura. Nada desdeñable y muy eficaz. Suspensiones nada evolucionadas y podemos tildarlas de habituales ya en la casa (horquilla invertida). Un resultado con tiempo de desarrollo y lanzamiento corto sobre el que se prevé un retorno importante y rápido de inversión. Siendo una moto que puede resultar de iniciación a la marca e incluso a la moto como ya ocurriera con otra del mismo fabricante acaba por ser un segmento propio dentro del mismo. Con toda la intención se ha creado. Gadgets de origen que permiten  adaptar rápidamente desde un solo modelo a la personalidad del comprador. Algo que otras como Harley tienen muy probado.


La configuración de motor marca ya su personalidad. Dos cilindros. En el sentido de la marcha. En L. El chasis descubierto. Ligera  manejable desde el primer momento en que me incorporé al periférico. Y eso que la mañana ya iniciada y en ese punto de la ciudad no  favorece la circulación. Incorporarse ahí a esa vía no es tarea fácil. La aceleración de esta estupenda máquina, unido a las características mencionadas, hicieron fácil la tarea. Su tamaño ayudó sobre manera.
Sentir el aire circulando sin ninguna protección adicional tiene su encanto. Sin parabrisas ni carenado. Aditamento cero. Tú y ella frente a todo. El escape emite un sonido conocido. El traqueteo de motor, también. Qué bien anda!. Apuras marchas en la vía rápida y ratoneas entre las filas de coches timoneando con un freno trasero que aporta un tacto estupendo. Fácil. Muy sencilla y noble. Coche que se atraviesa, pesero que frena sin luces y camioneta que decide aproximarse lateralmente. Ni te vio ni lo hará. Ni le importa. Tú consigues pararte donde quisiste y salir esquivando por donde elegiste.  Todo intuitivo. Uf la libraste. Ibas ensimismado pensando en tu moto. En la sensaciones que te aporta cuando te viste de lleno metido en el embrollo.
La experiencia ayuda. La montura, también. Y es que esta belleza cumple su papel de urbanita dadas sus dimensiones, equipo etc. Las ruedas, suspensiones y frenos ayudan mucho. Es una delicia. Cabe por todas partes. Solo el calor del motor. De su cilindro trasero empaña mucho este escenario semi ideal. Una vez en carretera ese efecto se minora mucho pero obliga a conducir con las piernas muy abiertas. Fuera de autopista es su elemento. Con curvas mucho mejor. Sonríes sin parar. Sin poder detener el impulso. Agotas un depósito (200Kms aprox.) y quieres más. Solo en la noche notarás la ausencia de carenado y tendrás cierta fatiga en el cuello y los hombros (el manillar es muy ancho).

Con todas mis motos viajo. Ésta aunque de pruebas ya me imaginé llevándola a algún lugar de los conocidos o de scouting hacia nuevos destinos. Pensé en algún complemento requerido para la ocasión. Quizá una parrilla trasera. Alforjas y un parabrisas para la ocasión. Hoy no existen.
Lindos recorridos los que me he permitido hacer con esta máquina estupenda a la que solo un pero, para mí importante, me ha aguado la fiesta.  Hay un punto del chasis que dada la configuración de cilindros toma un calor tal que llega a quemar y si tu estatura es baja, aunque llegues bien al suelo (cualidad) pegarás tanto tus piernas que quemarás tu pantalón (le pasó a mi mujer). Algo a solucionar hoy no sé cómo. Tal vez un disipador de calor. Un manillar más próximo al piloto y no tan ancho (fácil solución con aftermarket) igual es requerido.

 

Por lo demás es bonita, muy estable incluso a velocidades muy altas. Frena y se tiene (chasis, frenos, ruedas) muy bien.
Con ella recorrimos periférico hasta la salida de Cuernavaca y una vez allí correteamos por la libre para dar vuelta por la autopista entrando de nuevo a la ciudad. La Condesa multicolor con su firme desigual y avenidas de corto recorrido  no suponen mayor problema para una moto como ésta. Se mueve como pez en el agua. Ya en Polanco recorrimos de arriba a  abajo la recién estrenada Masaryk. Ahí lucía palmito como buena italiana. Diseño para una calle emblemática en la ciudad. Un ejemplo de lo que deberían de ser todas las calles y avenidas de esta gran urbe.  Saliendo de ahí recorremos otras avenidas donde el recorrido de suspensiones y el excelente tarado de las mismas. Unido a los neumáticos mixtos tan acertados hacen del recorrido por el bacheado asfalto una aventura sencilla y poco molesta. Polanquito y sus valets parkings intrusivos (y agresivos)tampoco son un problema para nuestra amiga. Los sorteas como el tráfico sin ninguna dificultad. Como además  llama la atención de todos a su paso, te lo ceden. Paras en una esquina y te preguntan sobre esa belleza que conduces. Del asiento nada mejor que decir que el hecho de que ni te enteras. Cómodo, de dureza y ancho perfecto. La triangulación estribos manillar y asiento, para mi envergadura (190cm) buena. La pierna quizá algo flexionada de más pero eso es ya un tema mío.




Me he divertido con ella y mucho. Quizá si hubiera más distribuidores me plantearía tenerla en el garaje. Me preocupa la fiabilidad un poco dado que si en las alemanas empieza a haber problemas , de las italianas quién sabe. La mano de Audi debe notarse ya. Algún equipo extra, defensas, parabrisas y parrilla trasera pudieran venderse como opción para los que queramos viajar con ella o poder llevar algo en los desplazamientos urbanos. Sé que la estética se vería resentida pero siendo de quita y pon podemos dotarla de mayor versatilidad. ¿ Es bonita? Sí. Me encanta su aire retro. Tiene la dosis justa y necesaria de tecnología. Inyección electrónica, ABS y Control de tracción. No echo de menos la regulación electrónica de suspensiones ni el cardan para la transmisión. Igual una correa dentada pudiera ser interesante pero perderíamos capacidad campera que, sin ser su objetivo, permite ciertas incursiones sin mucho problema. Un cubre cárter sería deseable de serie. Tal cual están las calles y carreteras  salpicadas de topes piden a gritos proteger el cárter. Motor flexible con una curva que se me  hizo bastante progresiva en su respuesta.  No exento de genio moderado si enroscamos el puño de gas. Buena visibilidad desde los espejos retrovisores.


Un día agradable en el que un pretendido paseo con un último modelo de Ducati. La Scrambler 2015. Que acabó por resultar una prueba del modelo en diversos escenarios con la ciudad con principal siendo la ciudad de México en particular.






Gracias a Ducati Polanco por su gentileza al prestarme el vehículo para la sesión sabatina.

BIENVENIDO

Nunca me había planteado escribir en un blog. Cosa curiosa pues lo llevo haciendo desde hace años en los foros de internet. Incluso me he atrevido con alguna incursión en revistas del motor.

Nada. ¡Hay que tener un blog!.¿Para qué?-dije yo. Pues porque es como mantener un diario de aquello que te interese y que de paso pueda ser de interés a otros.

Y así es como la idea de encuentro físico que mantuvimos en un foro, para que aquellos que lo desearan participaran, cada miércoles, y nos juntáramos para cenar y departir sobre nuestros cacharros, lo he trasladado aquí.

Un lugar abierto, donde todo el mundo pueda participar de lo que más nos gusta aparte de viajar en moto, charlar sobre nuestras experiencias con ellas


Nuestros queridos cacharros que apasionadamente disfrutamos, cuidamos y sobre los que somos capaces de hablar y hablar. Compartir ese viaje que hiciste, como lo viviste. Comentar ese otro que está siempre ahí, pendiente, como lo harás. Vivir incluso la experiencia de viajar leyendo las de otros e imaginando como será el tuyo cuando lo hagas. Porque lo harás. No te quepa la menor duda. Y así, al tran tran, ir describiendo aventuras solo o acompañado, con tu "cacharro". Ese que limpias, al que pones maletas un topcase, que si un escape o un navegador, una parrilla o un xenon, un asiento así o asá. Un manillar alzado o un gran carenado. Con el que te mueves al trabajo o en salidas de día/fin de semana. EL que te lleva de vacaciones. El que disfrutas en cada curva.

En fin inicio aquí un espacio para todos los amantes del turismo, en moto.
Aficionados a la BMW,a la Vespa Y M@S. Las posean o no pero sobre todo. Con afición a charlar de ello.

Un saludo a todos

Dedicado a todos y cada uno de los que han sudado la camiseta para poseer uno de nuestros deliciosos cacharros.En especial a Jimena, fiel compañera durante muchísimos años y que sin ella nunca hubiera pasado de soñar, a tener Nuestros Cacharros

MADRID 23MAY...SALIMOS

MADRID 23MAY...SALIMOS
Ruta a Tragacete

III K-TREFFEN 2009

IIª K100Treffen

Ruta Maragata 2008

Ruta Maragata 2008

En Madrid nos Vimos

En Madrid nos Vimos